Agosto definitivamente no es mi mes. Desde un principio, quienes me conocen saben lo que sucedió, desapareció mi seguridad llevándose también a mi confianza. Antes caminaba sin mirar hacia atrás y hoy no puedo dar dos pasos sin hacerlo. A la semana siguiente me di la cabeza contra la pared y mi mundo se paralizó... No. Más bien fui yo la que se paralizó mientras el mundo siguió corriendo. Hoy siento un hielo que corre por la espalda cuando algo provoca que mi 'memoria celular' (como me gusta llamar a esos recuerdos de sensaciones que tuviste en el momento que te pasó algo importante) entre en juego y me regale un lindo (¿lindo?) fuego en el estómago junto con un rompecabezas de abundantes piezas confusas alojadas en mi cabeza. Siento y no siento, porque en cuanto algo me provoca ese miedo me escapo de esta dimensión y me sumerjo en mis propios pensamientos. Siento y no siento, porque en cuanto me sumerjo en mis propios pensamientos todo lo demás deja de importar y me cuesta mucho volver al estado original.
Sentir ese frío correr por la espalda, ese fuego en el estómago y esa confusión en la cabeza está modificando directamente mi vida, y lamentablemente no se como eliminarlo de la oración.
pd: ahora sí, ya tengo el título. Bastante obvio pero, agradeciéndole a quien me enseñó lo que les conté en un principio, jamás hubiese escrito esto bajo el título que tenía pensado desde la hora cero. ¿Tendrá que ver con que a veces es mejor que las cosas fluyan antes de ponerle un título? mmmmm me parece que eso es tema para una futura publicación. Por ahora, hasta acá llegamos.
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