Cada célula del cuerpo humano se regenera en un promedio de 7 años. Cada 7 años cambiamos por completo, literalmente hablando, somos personas completamente diferentes. Ese cambio no lo notamos, es silencioso como una sorpresa, y cuesta creer que un día, cada 7 años, nos despertamos siendo alguien completamente distinto sin siquiera notarlo.
Hasta que un día común y corriente, más precisamente un día como hoy, o mucho más precisamente: hoy mismo, me levanté y me sentí diferente. Hoy sentí, después de una muy mala noche, que las cosas cambiaron, que cada célula de mi cuerpo es nueva, actúa distinto, piensa distinto y decide distinto.
Motivada por mi puto positivismo y mi aceleración de pensar siempre en el futuro y mirar solo hacia adelante me hizo sobrepasar muchas cosas, y hoy siento que no aprendí NADA.
Hoy me doy cuenta de que las decepciones no me enseñaron, los errores no me formaron, y la mala sangre no generó productividad. Por llegar a una meta, por querer tanto algo, por cumplir un sueño o un deseo muy profundo dejé que nada me detenga y quizás, al contrario de lo que muchos dirían, tendría que haberme detenido antes.
Quizás hoy es hora de poner el cronómetro en cero, y tratar de que cada célula de mi cuerpo que vaya a cambiar aprenda a ser un poco menos fuerte, distinta a las de ahora que por llegar a lo que quería no se dejaba afectar. Quizás sea hora de arrancar ese nuevo cambio, por más tiempo que lleve.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿En qué estás pensando?