Quien miente no tiene idea de lo que está llevando a cabo, no sólo porque miente, sino porque va a tener que inventar veinte mentiras más para sostener la primera. Una mentira. Una maldita mentira. Una mentira que empieza pequeña y se va tornando cada vez más grande.
Con una mentira suele irse muy lejos, pero sin esperanzas de volver.
La mentira te condena a una vida de secretos en la oscuridad que cuando se decidan a salir a la luz te van a destruir. Una mentira es como una bola de nieve; cuanto más rueda, más grande se vuelve. Y así, con esa gran bola de nieve me voy de viaje. Con una bola de mentiras que ruedan, ruedan y ruedan.
Una mentira no tendría sentido si la verdad no fuera percibida como peligrosa. Una mentira puede doler tanto que te puede enfermar.
¿Una mentira? Una mentira nunca vive hasta hacerse vieja.
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